Días que hacen afición.

Encuentro a las 8 en el bar Altura para uno de esos días que hacen afición. Bueno, lo del bar Altura ya es un decir porque a esa hora está ya invariablemente cerrado al igual que Es Cocó, con lo que el café lo tomamos en Casa de Ni donde lamentablemente entre el merchandising vario no cuentan con cascos, así que Fabián se llega hasta casa para agarrar uno y prestármelo.


Habiendo comprobado que el impresionante perímetro de mi peluda testa cabe bien que mal en el Bell pre-MIPS, salimos hacia Biniamar por el Camí des Cós (que no del coso) que nos lleva a la iglesia de Santa Tecla. Atravesamos el pueblo en dirección a Mancor por los caminos de la Mina primero y de Biniamar después por dentro de la cantera, y atravesamos Mancor también para llegar hasta Caimari y subir hacia el Camí Vell de Lluc, donde termina nuestra larga aproximación hasta terreno BTT propiamente dicho y donde nos separamos de Miquel, que se había olvidado de cargar la bicicleta y sube por asfalto en un intento de economizar batería. Intento infructuoso, porque ya no le volveremos a ver por hoy.


Subimos hasta el inicio de la Costa Llarga y en el primer merendero cruzamos para empalmar con la pista de la Coveta Negra hasta el Coll des Coloms 1 y más allá hasta atravesar las dos bretxes y llegar al Coll de sa Bataia por un camino salpicado de senderistas. Y es que no es para menos, la temperatura ambiente es perfecta para el deporte de montaña y el ambiente está tan nítido que te permite disfrutar con mucha claridad de las vistas.

Breve parada en la gasolinera (donde misteriosamente casi nunca hay nadie echando gasolina) y seguimos por asfalto hasta poco antes de Escorca (que fue una casa antes que un municipio), donde nos desviamos a la izquierda por un precioso camino que sube hasta el Coll des Romaní y bajamos hasta Son Nebot, de donde salimos al asfalto otra vez con la barrera abierta y el beneplácito del payés que nos ha pasado revista cerca del safareig mientras nos escondíamos todos como niños detrás del sherpa, que claramente tiene las mejores habilidades negociadoras... y unas manos como panes por si se llega a ellas.

Seguimos rodando hasta llegar al acueducto, donde paramos a comer algo, tomar un café y unas cuantas fotos, y seguimos hasta la Font des Noguer habiendo contemplado con satisfacción el nivel alto de los embalses, y otra vez ya por tierra procedemos a llanear pegados a la canaleta hasta cruzarla para ascender al Coll des Coloms 2 observando que este tramo en sentido contrario al habitual es mucho más bonito pues deja vistas sobre el Gorg Blau y Almallutx todo el rato.

Luego empezamos el largo descenso salpicado de tramos muy técnicos también en subida que obligan a meter turbo, lo que repercute negativamente en las cadenas y la mía ha llegado a partir, así que ha habido que reparar en ruta. Tot sigui això. Descendemos hasta llegar al Refugi de Tossals y más allá por las dreceres la mayoría menos quien escribe, que ya tenía brazos y piernas muy tocados y he decidido bajar por pista.


Llegados a Son Ordines ritmo cervecero hasta Lloseta para unas más que merecidas birras ahora sí en el bar Altura. Gran día de MTB en muy grata compañía. Un rutón como pocos por la isla. La semana que viene más y mejor si Déu vol.

PS: curiosamente ya titulé con exactamente el mismo nombre la misma ruta hace unos años. Será que la vuelta me gusta... 😉

Salut i pedals!  

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