Formentor.
Encuentro a las 8 de la mañana en el Coll de sa Creueta para una de esas rutas en que el lugar de reunión ya es la descripción de la ruta. Progresivamente vamos llegando los BaixFort y recogiendo las nuevas equipaciones al tiempo que el lugar se va petando de gente, solamente preludio de lo que nos encontraremos al volver. Como dato curioso hay que decir que la piedra que se encuentra cerca del Mirador des Colomer no es una copia de Na Pregonda, sino un homenaje a Antonio Parietti, a quien todos los empresaurios dedicados al cicloturismo debieran poner un cirio en pascua.
Empezamos cuesta abajo por asfalto hasta la primera curva donde hay un camino de tierra con una cadena que impide el paso a vehículos y que nos permite llegar a la bahía de Formentor (si es que se puede llamar así a la playa donde está el hotel y la isla) sin pisar asfalto. Llegados a él cruzamos el polémico aparcamiento del hotel (construido por un argentino, por cierto) y por el botador seguimos por camino de tierra esta vez con Cala Murta como objetivo.
Desde Cala Murta empieza el Camí Vell del Far aunque como el inicio del camino está cerrado debemos hacer un tramo alternativo (y pronunciado) para enganchar con él y seguir por las suaves aunque cerradas Voltes des Català hasta el Coll de sa Bretxa, en el lomo dels puigs Fumat y Garballó. Una vez ahí contemplamos las espectaculares vistas. Por una parte el inicio de la Serra de Tramuntana y las bahías de Pollença y Alcudia con el Cap Pinar y el Cap Ferrutx al fondo; por otra parte el Cap de Formentor y el Cap de Catalunya.
Después de otra sesión de fotos seguimos cuesta abajo por un divertido zig-zag en dirección a la carretera del faro, que empalmaremos poco después del túnel y que ya no dejaremos hasta llegar al faro mismo. Hasta aquí hemos disfrutado en solitario de nuestra magnífica isla; a partir de este momento nos sumergimos en otra realidad: la desestacionalización del turismo. Recuerdo que de joven se hablaba de esto como la gallina de los huevos de oro que nos haría inmensamente ricos; ahora como nativos que lo padecemos vemos que es un expolio y hace pensar que quizás lo mejor era lo malo conocido: que los guiris vinieran en verano a emborracharse y surar como un sorete por la costa palmesana y calvianera dejándonos a la mayoría de mallorquins tranquilos.
Compartiendo ruta con carreteros, bicicletas de paseo, motos, coches, furgonetas, autocaravanas y gente de todos los rincones de Europa (incluso algún mallorquín) llegamos al famoso faro de Formentor donde quizás se ubicaba el famoso pino que inspiró a Costa i Llobera que, por cierto, era propietario de TODA la península de Formentor. Se ve que esto de ser sacerdote y poeta estaba mejor pagado antes...
Mon cor estima un arbre! Més vell que l'olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l'eterna primavera,
i lluita amb ses gentades que embossen sa carretera,
com un gegant guerrer.
Ahora toca volver al punto inicial con una parada intermedia, que es Cala Figuera, donde llegamos por un caminoi muy roto y de trazada difusa. Playa idílica que nada tiene que envidiar a cualquier otra playa de destinos mundialmente famosos y donde además hay tías en pelotas. Remontamos por la pista hasta el asfalto y obviando otras posibilidades cerradas con rejilla nos dirigimos hacia el aparcamiento del hotel, más atascado que el estrecho de Ormuz, y deshacemos el camino por el que hemos llegado antes hasta la cadena y de ahí al aparcamiento del mirador donde nos hemos tomado unas buenas birras con un ambiente de incipiente verano y observando el espectáculo de la gente iluminado por un solano descarado (que cantaba aquél) preludio de un verano que se prevé gustoso.
Y eso es todo. Buena mañana de MTB por uno de los rincones más idílicos no solo de Mallorca si no quizás del Mediterráneo y por consiguiente del mundo y en muy buena compañía. ¿Qué más se puede pedir?
Salut i pedals!
Para saber más, siempre leer a los mejores.





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