Costa Nord.



Encuentro en s'Estret de Valldemossa a las 8 para estrenar el otoño con una ruta de pinyol vermell. Saludos, besos y abrazos y empezamos a rodar por el plácido a la par que bonito Camí de Son Brondo buscando la depuradora y de ahí callejeamos por una adormecida Valldemossa buscando la carretera. Accedemos a ella por la escalera y la cruzamos para adentrarnos al Camí de Ses Comes y acercarnos a la otrora temible subida por Es Cairats hasta el refugio de Son Moragues. Subida que sigue teniendo su qué a pesar de las eléctricas debido a los tramos de piedra suelta que no perdonan errores de trazada.



Reagrupamos cerca del porche del refugio (en el que por cierto en todos estos años nunca he visto que estuviera alojado nadie) con el quilombo que nos es propio y tras unas foticos que nos ha echado una pareja de simpáticos senderistas seguimos nuestro periplo con la duda de si el cráneo que hemos podido ver pertenecería a un burro grande o a un hipopótamo pequeño. Nos decantamos finalmente por la primera hipótesis y con tramos de bicipateo por el Camí de s'Arxiduc con vistas nubladas pero igualmente imponentes sobre Sa Foradada y el Teix y con un viento algo molesto seguimos hasta el Plà des Aritges, donde reagrupamos después de que Fabián haya calibrado su abollado cambio. De ahí pasando cerca del Caragolí bajamos hasta la paret de partió de Son Moragues donde hay un botador sin muro (¿?), que es como un calvo tener loción antipiojos en el baño, como un gobierno de izquierdas legislar en favor de los ricos o como unos independentistas que viven de rentas... o como una rueda neumática con la válvula desenroscada, que es lo que me ha pasado a mi. He tenido pues que hinchar la rueda trasera de mi Espe mientras debatíamos si seguir hasta el mirador de Ses Puntes (por supuesto, rebautizado ya en el grupo como de Ses Putes; más conociendo al pecaminoso Arxiduc y su pasión por el jolgorio) o ya bajar hacia el Estret de Son Gallard puesto que las baterías de los no extendidos daban síntomas de agotamiento. Al final la decisión fue llegar al Refugi construido por orden del Arxiduc "per comoditat i sopluig dels que hi pugen" (no hay como tener dinero) y volver. Vistas espectaculares sobre Deià y el Port de Sóller y buena parte de la Costa Nord.



Tras haber mordisqueado algo toca volver sobre nuestros pasos hasta el Coll de Son Gallard para empezar una bajada a tramos muy sucia hasta el Estret de Son Gallard y más allá dejando los miradores de Son Gallard primero y des Tudons después hasta llegar a la carretera frente a Ca Madó Pilla (como sea que se llama ahora). Reagrupamos ante las miradas de los guiris que ocupan la piscina del hotel y, tras superar la pared, bajamos en dirección al Mirador des Niu des Corbs en el que en esta ocasión no paramos. Seguimos por el Camí de sa Torre primero y el Camí Vell de s'Estaca después dejando atrás la capella de Ramón Llull (la estatua creada por Giovanni Dupré que el Arxiduc mandó esculpir e instalar en la capilla se encuentra actualmente en la Seu, tras haber sobrevivido la tormenta que destruyó la capilla; a falta de una web donde consultarlo, recomiendo preguntarle a la IA la historia del traslado de esta estatua), el mirador des Creuer con su imponente escalera y el concurrido mirador de Es Figueral llegamos a la pista de s'Estaca y por el camí de sa Marina llegamos al temible asfalto que tenemos que remontar hasta llegar a la carretera. Así que carretera y manta hasta el pueblo de Valldemossa, ahora sí concurridísimo por ordas de guiris consumidores de coques de patata, y llegamos al punto de partida por el Camí Vell de Palma pasando de nuevo por Son Brondo.


Llegada y cervezas a romper para celebrar los cumpleaños de Rody y Jaume en buena compañía y tras una mañana espectacular de MTB por parajes con esa incomparable mezcla de mar y montaña que tenemos la suerte de disfrutar en esta isla. ¿Qué más se puede pedir?


Salut i pedals! 

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