Camí de Cavalls 2026.

Y sin despedirnos casi, cada uno emprendió el camino de vuelta a casa después de más de 180 kilómetros repartidos en tres días espectaculares de MTB por la isla vecina.


Ls espera en la terminal del puerto se había hecho larga y tediosa, con una repentina llegada de una racha invernal que nos pilló almorzando en la terraza del Casino sin ropa de abrigo y nos dejó a más de uno con el frío en el cuerpo. Y no ayudó a calmar los ánimos el mal talante de algunos de los trabajadores de Balearia y la desidia de la empresa a la hora de acondicionar un espacio para el transporte de bicicletas sin amontonarlas. Por suerte siempre nos quedan las ventosidades de Rody para amenizar las esperas...


Tercer día: Maó - Ciutadella.

Empezamos el tercer día, el día que más radicalmente distinto tenía que ser a lo que habitualmente hacemos cuando recorremos el GR-223 en sentido antihorario aunque con la misma sensación de tercer día en las posaderas. Y es que no solamente se trataba de hacer el recorrido al revés, sino en buena medida de encontrar tramos nuevos, forzados por el timing si queremos poder llegar al puerto a la hora debida. Así que salimos del Capri desayunados y de Maó con un bocata de pollo de nuestro ya clásico Andrés Roncero rodando en dirección a la rotonda del puerto para circular hacia el Camí den Kane. Todo asfalto hasta el desvío hacia Alaior, donde nos despedimos temporalmente de nuestro querido Miquel pecho palomo ya que por causas desconocidas su bicicleta se negaba a arrancar por la mañana y ha tenido que hacer la última etapa sin asistencia.



Atravesamos el polígono de Alaior y nos aproximamos a Son Bou por la carretera. Cruzamos la desierta urbanización para ahora sí tocar tierra... y quedarnos con una decena de caballos y jinetes haciéndonos tapón hasta el barranc de Son Boter. Lo que al final ha sido una suerte, pues el guía del grupo nos ha dado una alternativa a cruzar por el lodazal del barranc y hemos podido salvar con dignidad (y no con bolsas de basura en los pies) uno de los puntos calientes del Camí de Cavalls en cuanto a ciclabilidad. Así, secos de cabeza a pies, hemos llegado a un concurrido Sant Tomàs donde para nuestra sorpresa y alegría hemos tenido la suerte de pillar Es Bruc todavía abierto. Así que cerveza de avituallamiento y también aprovechamos algunos para cargar baterías el tiempo que podamos y seguir en dirección Cala Mitjana después de atravesar Trebalúger. Llegados a Cala Galdana toca fin nuestra incursión por el GR223 propiamente dicho, pues nuestra brújula se dirige ahora hacia el interior con la intención de llegar a la rotonda de Ferreríes para tomar el Camí Reial, al que todos le tenemos muchas ganas. Así pues, carretera y manta de nuevo en compañía de Miquel que no contento con haber chupado asfalto hasta Ferreríes ha decidido llegar hasta Cala Galdana para tener que volver sobre sus pasos.


Cabe decir que el Camí Reial no ha defraudado a nadie pese a las expectativas puestas en él. Ha tenido tramos muy rodadores, tramos muy técnicos y puñeteros tanto subiendo como bajando y tramos de naturaleza espectacular que a pocos se nos va a olvidar, como el Pas den Revull. Un escenario digno de las mejores rondalles que no podía sinó tener la suya propia.


Y tras unos mordiscos de bocata, una reparación de cadena y una meada del Rody no nos queda ya más que rodar plácidamente hasta Ciutadella, haciendo un alto en Binigarba para la tradicional compra de quesos y otras chucherías locales.


Segundo día: Es Mercadal - Maó.

Iniciamos el segundo día sabedores que nos enfrentamos al día más asequible por distancia, desnivel y exigencia técnica de los tres. Lo que, por supuesto, se traduce en que la gente quema vatios por doquier así que a toda mecha salimos rodando en dirección a Fornells para desviarnos cerca de la rotonda y tocar tierra. Unos voluntarios que tenían el mando de la barrera nos han permitido el paso muy cortesmente a lo que nosotros hemos respondido con una bomba de humo después de que per més fer Pedro primero y Serafín después montaran quilombo punyint la barrera y jodiendo el funcionamiento automático. A toda mecha hemos ido hacia Son Parc primero y s'Arenal den Castell después para, después de callejear por Addaia pisar de nuevo tierra en el Camí de Cavalls y dirigirnos al siempre imponente Far de Faváritx donde como manda la tradición hemos merendado.



Nos queda todavía cruzar s'Algaret, Es Grau y pasar por Sa Mesquida para llegar a nuestra meta volante de este segundo día, que no es otra de Maó y más concretamente el hotel Capri y su espectacular y sorprendente buffete libre de cerveza y fruslerías. Buffete que, qué duda cabe, algo ha tenido que ver en que hayamos completado un segundo día de 51 kmts en poco más de 5 horas.

Llegamos, enchufamos, bebemos y nos disponemos a buscar un lugar para comer y lo encontramos en el puerto en forma de paella des senyoret y paella negra. Todo un acierto que inducirá a error a la hora de encontrar un lugar para la cena y nos confundirá por la noche... a unos más que a otros, por cierto.


Día 1: Ciutadella - Es Mercadal.

Sobadísimos la mayoría como es habitual tras el madrugón que supone el trayecto Alcúdia - Ciutadella para el Camí de Cavalls, empezamos a rodar no hacia el este o el sur, sino y aunque parezca contra sentido callejeamos hacia el oeste para buscar el Pont den Gil. Un sitio bonito que merece la pena conocer, pero que tiene un elevado coste: el mar de piedras de Punta Nati que nos queda por delante hasta llegar a Cala Morell. Llegados a ella merendamos cerca de la cueva de la entrada y nos dirigimos después a Cala Fontanelles para adentrarnos en la isla y cruzar en dirección a Sa Bombarda, Cala Pilar y Ets Alocs. Y es después de Ets Alocs donde el Capitán Pinturas nos ha hecho elegir: seguir por el GR hasta Cala Pregonda es ir directos a un pateo infernal que se puede alargar horas. La pastilla azul, en cambio, es ir a buscar un camino indeterminado que nos permita cruzar la escarpada zona dets Alocs por la trastienda cómodamente montados. Por supuesto hemos elegido la segunda opción y la hemos encontrado en la forma de Camí de Son Vives que nos ha indicado un excursionista local que afortunadamente hemos topado por el camino.

Así pues, rodando plácidamente hemos llegado a la playa de Binimel·là y hemos seguido cruzando Cala Moro y la playa de Ferragut decidiendo obviar el tramo hacia Fornells debido a la escasa batería de muchos del grupo y, honestamente, al cansancio ya acumulado. Así pues, ritmo cervecero hasta el hostal Jeni donde hemos bebido y comido hasta recuperar las fuerzas suficientes para cargar baterías y ducharnos, cogiendo carrerilla para ir a tomar más cervezas y la cena en Can Jaume, siempre un buen plan adornado este año además con carquinyols, todo un descubrimiento.


Y llegamos de esta manera al final de esta crónica que habiendo querido hacerla como hemos hecho este año el Camí de Cavalls, esto es al revés, pues resulta ahora que no hay quien la termine dignamente. La cuestión es que realmente no la he redactado al revés, sino que sencillamente he invertido el orden de los días con lo que, queridos lectores y otras yerbas, ahora estamos en un punto que no es ni el final ni el principio. Así, me encuentro ahora en un atolladero literario sin solución de continuidad que no hay cristo que termine de forma coherente y fluida. Solamente me queda decir aquello de Salut i pedals! y larga vida a los BaixFort. 

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