Valldemossa.

 


Tras varias salidas sin crónica, una de ellas por Esporles y otra mecánicamente complicada por Lluc, tocaba rodar por Valldemossa. Quedamos en la entrada del pueblo, en el carrer Àustria, donde coincidimos con otros clásicos del MTB local que también tienen intención de rodar por aquellos lares.


Besos y abrazos y algún que otro insulto matutino y partimos por la ruta Catalina Homar en dirección a sa Coma des Cairats, de donde antiguamente se extraían cairats, que eran bigas relativamente pequeñas para pequeños tejados. Uno no puede jamás olvidar lo que era enfrentarse con la muscular a los rampones de este tramo, sin duda en las primeras posiciones del ranking de subidas duras de la isla. Incluso con la eléctrica se me atragantó, pues por caprichos del destino el 50 no quería entrar y tuve que parar a reparar con la inestimable ayuda de Miquel y Xouanar.


Reagrupamiento en el refugi y seguimos para arriba por el Camí de s'Arxiduc, un buen pájaro quien de estar vivo estaría probablemente en los archivos de Epstein. Al llegar arriba segundo problema del día, y esta vez sin solución: el motor Bosch de la Focus de Enric está más tieso que el bigote de Tejero. Parece que algún engranaje está roto, así que media vuelta y cuesta abajo para casa. Veurem què ha estat. Los demás reagrupamos a la sombra de los pinos del Plà de ses Aritges (que no de mala garba) y seguimos rodando obviando el Camí de ses Fontanelles y en dirección al Puig Caragolí.



Superado éste nos vamos hacia el Coll de Son Gallard, desde donde hacemos una espectacular variante de ida y vuelta que nos lleva al refugio de s'Arxiduc primero y al mirador de Ses Puntes (o de Can Costa) después pasando por el vértice geodésico de Sa Talaia Vella. Como comentario hay que decir que lo del refugi de s'Arxiduc y el meridiano de Greenwich parece ser más fake que las quedadas de therians: el Arxiduc lo mandó construir para que los paseantes tuvieran un lugar donde cobijarse y, probablemente, los bikers un lugar donde merendar. Y aquí hay que hacer una pausa.



Después de pasar de los V-brake a los frenos de disco, de tener que bajar la tija a mano a tener tijas-pijas, de 26" a 29" a combinaciones Mullet, de cuadros de acero a aleaciones de carbono, de tres platos a uno solo, de cámaras con líquido a tubeless con churros, de musculares a eléctricos... después de todo este recorrido en tan pocos años hay algo que ha quedado claro y que por fin resituamos en el lugar que se merece: no hay como un buen bocata a media ruta. Así que a la salud del Arxiduc nos tomamos un respiro y pegam una mossegada.



Hecho esto, nos toca volver sobre nuestros pasos por un tramo muy técnico pero factible y divertido hasta el Coll de Son Gallard para lanzarnos cuesta abajo por un comellar bastante sucio hasta enganchar con la pista que nos deja enfrente de Ca Madò Pilla. Llegados ahí la continuación es seguir bajando hacia el Camí de s'Estaca pasando por el mirador des Niu des Corbs donde parece ser que los rojos solían resbalar cuesta abajo. Cosa de los selfies... Y el resto no tiene más misterio. Seguimos hasta empalmar con el asfalto de la carretera del Port de Valldemossa y remontar hasta el pueblo, cruzarlo y en el punto de partida tomarnos una más que merecida cerveza.


Una semana más gran ruta y muy buen ambiente. Larga vida a los BaixFort!


Salut i pedals!

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